RICH ROBINSON: ROCK AND ROLL EN CAMBIO PERPETUO

RICH ROBINSON: ROCK AND ROLL EN CAMBIO PERPETUO

En 1984, los jovencísimos hermanos Chris y Rich Robinson -vocalista y guitarrista respectivamente- formaron una banda de rock en la pequeña localidad de Marietta, en Georgia, en el sur profundo de los EEUU. Seis años después se llamaban The Black Crowes y eran una exitosa empresa familiar: Shake Your Money Maker fue el disco debut que los encumbró, llegando a vender más de cinco millones de copias. Luego de haber acumulado logros como girar junto a The Grateful Dead, Tom Petty o Jimmy Page y Robert Plant -con quienes estuvieron por única vez en Buenos Aires-, el año pasado Rich comunicó que la banda se acababa para siempre. Poco después lanzó Flux, disco que presentará en nuestro país en tres shows -el jueves, en el Teatro Gran Rivadavia, el sábado en Cosquín Rock y el domingo en La Rural- en los que no faltarán los clásicos de su banda de antaño. Su banda actual incluye al argentino Nico Bereciartúa, premiado con el Gardel al mejor nuevo artista de rock en 2016, hijo de Vitico y ex guitarrista de Riff.

-¿Qué recordás de tu visita a Buenos Aires?

-Aquello fue hace mucho tiempo; el público fue impresionante. Fue en el verano de 1996, tocamos con los Black Crowes en un estadio junto a Jimmy Page y Robert Plant. Fue el concierto más caluroso que dimos. Estábamos en pleno verano y el techo del escenario era de una rejilla metálica a la que el sol le daba de lleno. ¡Fue una locura!

-¿Cuáles fueron las razones para desarmar a los Black Crowes?

-Bueno, no estoy en contacto con mi hermano Chris hoy en día. Es una lástima, pero es lo que hay. Durante todo el tiempo que giramos, él, como cantante, intentaba quedarse con todo el dinero recaudado y llevar a la banda hacia una dirección musical que a mí no me interesaba. Deseaba que sonásemos como los Grateful Dead, y yo creo que hay un millón de bandas como ellos pero con la mitad de su calidad. Al mismo tiempo, no hay grandes bandas de rock and roll, y nuestra idea siempre fue ser una gran banda del género diferenciándonos del resto. Cuando en 2014 Chris nos dijo que no volvería a girar si no percibía todas las ganancias que se le estaban dando al baterista Steve Gorman y parte de las mías, simplemente dije: “Basta, no seguiré haciendo esto”. Tuvimos que lidiar por un tiempo largo con su ego e ilusiones, y Chris ya no nos respetaba, ni a las canciones que habíamos escrito juntos. No pienso volver a colaborar con él nuevamente.

-¿Cómo se siente llevar formas de música típicamente estadounidenses como el blues rock o el rock sureño a lugares culturalmente distantes?

En principio yo no considero que lo que hice con los Black Crowes o en mi etapa sólo sea blues o southern rock. Creo que eso es limitado. Creo que hago rock and roll. Y el rock and roll es una música vasta. Nació a partir de todos los estilos de música: del jazz al country, de los spirituals al blues; todos estos elementos crearon este híbrido. Así que más allá de ser del sur, nunca consideré que fuese un artista de rock sureño. Pero para responder tu pregunta, el ser capaz de girar y llevar esta música a mucha gente es alucinante. Es llevar algo significativo para mí, que tiene todo mi bagaje en sí, a gente de todo el mundo y que ellos lo disfruten. ¿Hay algo mejor que eso?

 

-Al margen de tu papel en Black Crowes y como solista, hiciste colaboraciones importantes con artistas como Bad Company y Patti Smith. ¿Te gusta correrte del centro de atención de tanto en tanto?

Bueno, a ver. Crecí escuchando a Free, la banda que precedió a Bad Company. Ellos son una de mis bandas favoritas. Paul Rodgers es un cantante increíble y Simon Kirke es un magnífico baterista. Fue muy lindo ser llamado y estar disponible para tocar con ellos. Hacer este tipo de colaboraciones es algo que no está centrado en mí como artista; más bien se trata de respetar las canciones y hacer lo que uno puede para ayudar.